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Septiembre 6, 2018

Columna de la investigadora Andrea Pino: El diálogo post-desastre una tarea pendiente con la comunidad

El viernes pasado en la ciudad de Valparaíso, se realizó el conversatorio “Reconstruir después del incendio: La comunidad dialoga”, organizado por el Centro de Investigación para la Gestión Integrada del Riesgo de Desastres, CIGIDEN. A diferencia de otros encuentros académicos, los protagonistas fueron los habitantes de dos barrios afectados por diferentes incendios y sus posteriores desastres socioeconómicos de los últimos años en la región.

Representados por las dirigentes vecinales Nancy Cavieres ­–vocera de calle Picasales de la Población de Puertas Negras del Cerro Playa Ancha, sector afectado por el incendio del 2 de enero del2017–, y Celsa Durán, presidenta de la Junta de Vecinos Toma Torres de Mesana 126-A, del Cerro Mariposas, donde 19 viviendas fueron afectadas por el mega incendio de 2014.

 En una dinámica expositiva de video-relatos, la voz la tuvieron los vecinos, quienes desde su experiencia personal y comunitaria, compartieron los procesos vividos durante la emergencia, el post-desastre y la reconstrucción. Ambas dirigentes coincidieron que lamentablemente la acción social y el apoyo psicológico a las personas y familias afectadas, es aún una arista que no está totalmente resuelta en los procesos de post desastre y reconstrucción. Ambas en su rol de dirigentes tuvieron que congeniar su propia tragedia con la de la comunidad, para encontrar los caminos y formas de vinculación con las instituciones gubernamentales para facilitar y/o agilizar los procesos de reconstrucción.

Según la experiencia compartida por las dirigentes, los procesos post desastres se han centrado en la restauración física de los asentamientos afectados, mediante la provisión de nuevas unidades de viviendas en el mismo lugar, o con alternativas de erradicación. Subestimando a su juicio los efectos traumáticos que tiene un desastre a nivel psicosocial en las personas y familias afectadas, ya que generan un estado de crisis prolongando, haciendo que el evento vivido sea difícilmente superable.

 Ambas representantes de la comunidad, insistieron que aún hay mucho por hacer en este ámbito, recalcado que el apoyo psicosocial no solo debe remitirse a algunos meses luego de la tragedia, sino que debe buscar la manera que este tipo de ayuda a las comunidades afectadas por un desastre, sea sostenible en el tiempo.

Las acciones y procesos comunitarios deben ineludiblemente abarcar las diferentes etapas del ciclo de la gestión del riesgo de desastres, para poner en práctica acciones preventivas y de recuperación, generando de esta manera una visión prospectiva y a largo plazo, permitiendo procesos de apropiación y perennización de las acciones implementadas.

Es desde esta perspectiva, que hoy las tecnologías emergentes y los medios de comunicación pueden ser un aliado importante en estos procesos a largo plazo, difundiendo y actualizando la información referente a los diferentes ámbitos, físico, social, ambiental, económico y legal, desde los cuales debe abordarse la gestión del riesgo de desastres.

Para leer la columna en La Tercera revisa aquí