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Septiembre 7, 2018

Los factores que explican el alto impacto del terremoto de magnitud 6,6 ocurrido en Japón

El geólogo de la UCN y sub director del CIGIDEN, Dr. Gabriel González, señala que la morfología local dada por una región montañosa, la agitación sísmica que alcanzó una intensidad severa y probablemente un suelo altamente hidratado por la reciente temporada de lluvias, terminó multiplicando el impacto del evento telúrico.

¿Por qué un terremoto en la isla de Hokkaido (Japón), de magnitud 6,6, provocó consecuencias tan nefastas como 30 desaparecidos y 120 heridos, más numerosos edificios y casas en el suelo? La explicación, advierte Gabriel González, profesor titular de la Universidad Católica del Norte y sub director del Centro de Investigación para la Gestión Integrada del Riesgo de Desastres, CIGIDEN, está probablemente en la coincidencia entre la temporada de lluvias (tifones) y el terremoto ocurrido en septiembre en Japón.

 

El terremoto de la isla Hokkaido, explica el científico, tiene características extremadamente particulares y relevantes que explican su alto impacto: “El deslizamiento de tierra está asociado a la morfología local dada por una región montañosa, la alta agitación sísmica que alcanzó una intensidad instrumental de IX según registro de la agencia meteorológica de Japón, y probablemente un suelo altamente hidratado por la reciente temporada de lluvias”, asegura el doctor González.

Agitación sísmica

Según el experto CIGIDEN, el efecto multiplicador de cada uno de estos tres factores explica el nivel de daño observado. “Las lluvias saturan el suelo, incrementando la presión de poro, la pendiente de la zona montañosa se desestabiliza por la agitación sísmica y finalmente la pendiente del terreno cede causando el devastador deslizamiento de tierra. Esta no feliz coincidencia se conoce con el nombre de eventos naturales acoplados o eventos concatenados”, complementa el investigador.

Por lo general, agrega Gabriel González, los estudios de riesgos no dan cuenta de este tipo de multiamenazas, debido a la baja probabilidad de ocurrencia. Sin embargo, advierte, “la naturaleza en Japón nos ha enseñado de manera dramática que estos eventos donde confluyen uno o más eventos naturales extremos, son factibles de ocurrir. La pregunta que nos deja este evento en Japón es cómo podemos estar mejor preparados para estos complejos escenarios en Chile”.