Nos acercamos al cuarto aniversario del terremoto del 27 de febrero de 2010 (27F) y la preocupación por la salud mental de la población expuesta a este tipo de eventos ha sido muy poca. Según un estudio de nuestro equipo1, 11% de la población nacional presentó probable Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) en los meses posteriores al desastre, llegando a 23% en las regiones declaradas en estado de catástrofe, con especial impacto en los más pobres. Un tercio de quienes desarrollaron un TEPT aún podrían estar presentando alguna sintomatología. A pesar de la trágica experiencia vivida, seguimos sin una adecuada preparación para enfrentar los desastres, en especial en lo que respecta a salud mental.
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